El sector inmobiliario en la era COVID

En España el sector inmobiliario se encontraba en un punto álgido de su ciclo económico. Sin embargo, la crisis sanitaria del coronavirus ha sumergido al sector inmobiliario en una realidad cambiante de precios e intereses de los compradores. 

Si bien se prevé una recuperación a medio plazo, también se espera que algunos de los cambios que ha vivido el sector durante estos meses supongan una transformación definitiva. Estas son algunos de los cambios que marcarán el futuro del panorama del sector inmobiliario tras la crisis del COVID-19.

Bajadas de precio, pero solo a medio plazo

El confinamiento ha supuesto un cierto frenazo para el sector inmobiliario ya que los alquileres y los precios de venta de viviendas han sufrido una ligera caída y el mercado en general se ha ralentizado. En las ciudades, muchas personas han abandonado sus pisos de alquiler, como por ejemplo los estudiantes, lo que ha provocado un aumento de la oferta mientras que la demanda ha quedado casi congelada. 

Es una situación que no se va a mantener en el tiempo, aunque obviamente se verá marcada por la evolución de la pandemia. Sin embargo, se espera una recuperación del sector en cuanto a volumen de negocio en “V”, en la que el segundo tramo tendrá un desarrollo mucho más lento que el primero.

Principalmente esa lenta recuperación tendrá que ver con la disminución temporal en la demanda. Por un lado, el panorama laboral incierto se traducirá en una mayor reticencia a invertir en vivienda y solicitar préstamos hipotecarios. Por otro lado, la compra de viviendas por parte de ciudadanos extranjeros será una de las tendencias que se recuperará más lentamente. Para paliar esta tendencia y agilizar las transacciones estimulando la inversión, estamos viviendo una ligera reducción en los precios de venta.

En todo caso, parece haber consenso entre la mayoría de analistas del sector inmobiliario sobre una posible recuperación de los precios medios de la vivienda para los años 2022 y 2023, donde se podría llegar y superar los niveles de 2019.

Lejos de la gran ciudad

La crisis sanitaria provocada por el COVID-19 ha puesto de manifiesto un cambio en el gusto de los compradores, ya que muchas personas se han replanteado las cualidades de la casa en la que desean vivir y apuestan más por viviendas con más luz, más superficie, con despacho para el teletrabajo, con mejor conexión a la red, o incluso con más espacio exterior. 

También, cabe destacar como el teletrabajo ha llegado para quedarse. Al realizar teletrabajo los compradores pueden optar por una vivienda más alejada del centro, lo que se traduce a un precio más bajo. Por lo tanto, se vislumbra un interés creciente por las viviendas con jardín o con muchos metros cuadrados donde poder disfrutar de más espacio propio. La tendencia será alejarse de las grandes ciudades y del centro en busca de opciones más espaciosas y tranquilas.

Por ello, frente a la bajada general de precios que se espera en la mayoría de los inmuebles, se prevé un posible incremento en el valor de aquellas viviendas con las características ahora más deseables: jardín, terraza, piscina, buenas vistas, luz natural y una localización estratégica cerca de las grandes ciudades, pero no en el interior de las mismas.

También, las medidas de distanciamiento social van a afectar de lleno a las oficinas y espacios de coworking, que tendrán que reinventarse para evitar aglomeraciones. Además, muchas empresas se plantean reducir costes y centralizar recursos en oficinas más pequeñas y funcionales, externalizando trabajos que se pueden hacer desde remoto. En cambio, otros modelos como los colivings en pisos pueden salir reforzados por un mayor uso de Internet y por mantener una compañía social más controlada.

Inversión en tecnología y digitalización del sector

Hace ya unos cuantos años que se habla de la digitalización del mercado inmobiliario. Pero se hablaba en términos del uso de las plataformas digitales para promocionar los inmuebles con el fin de obtener mayor visibilidad.

Sin embargo, no es hasta el confinamiento que se ha puesto de manifiesto la necesidad del sector de adaptarse a los nuevos tiempos. Por lo tanto, la tecnología inmobiliaria ha experimentado una importante aceleración. La percepción del cliente ha evolucionado y demanda el uso de herramientas como: los tours virtuales 360º, la firma digital, las visitas de clientes por videoconferencia y las visitas a inmuebles con realidad virtual son ya muy habituales. 

También se prevé que el sector inmobiliario apueste por más inversión en Big Data y otras tecnologías que llegarán al sector más lentamente como la inteligencia artificial. Al mismo tiempo que veremos una mayor presencia de empresas llamadas “Proptech”, compañías que ya ofrecían soluciones tecnológicas al sector inmobiliario, como pueden ser la solución de pagos electrónicos, bancos virtuales, crowdfunding inmobiliario, o incluso blockchain.

No obstante, la atención personalizada con el cliente cara a cara seguirá teniendo una gran importancia. Pero el uso de las nuevas tecnologías nos permite optimizar las gestiones con los clientes y optimizar los tiempos de la gestión de los contactos. Este hecho supone un ahorro importante de costes y un aumento de la productividad total de la compañía. En definitiva, una apuesta decidida por la tecnología  permitirá transformar el sector definitivamente.

Cambios en los modelos de alquiler

Debido a la caída del turismo, sobre todo el extranjero, los alquileres vacacionales se destinan a alquileres a largo plazo. Sin embargo, a medida que el sector turístico vuelva a moverse, deberá de volver a lo de antes. Aunque, cabe la posibilidad que la situación no se revierta del todo, ya que los propietarios tendrían que evaluar qué tipo de alquiler les conviene más.

El alquiler convencional se trata de una modalidad mucho más estable durante todo el año y con un menor riesgo a sufrir caídas ante un panorama de inseguridad en los mercados. Por lo tanto, en cuanto al alquiler, se espera un aumento de la oferta y la demanda en el segmento de largo plazo. Además con esta tendencia se espera que los alquileres de grandes ciudades como Madrid o Barcelona vean sus precios algo reducidos por el aumento en la oferta. Por tanto, será un buen momento para invertir en una vivienda y destinarla a alquiler de largo plazo.

Es cierto que el panorama del sector inmobiliario sufrirá cambios, sin embargo es importante tener en cuenta que no se trata de una crisis del propio sector inmobiliario como la vivida en el 2008, por lo que los precios se recuperarán. Por ello, será un buen momento para invertir en el alquiler de una vivienda o bien para comprarla. Desde Accesia podemos ayudarte con todos los trámites necesarios para la obtención del préstamo hipotecario en las condiciones más ventajosas para él. Además, te brindaremos asesoramiento personalizado.

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